Moreira: ¿Uno de tantos o el fin de la impunidad?
Cayó Humberto Moreira. Era el presidente nacional del PRI y antes de eso fue el ambicioso gobernador de Coahuila que escandalosa y al parecer ilegalmente hiperendeudó al Gobierno de su Estado.
Recordemos el escándalo que causó su caída, el viernes pasado. Según la Secretaría de Hacienda, la deuda de Coahuila se disparó de 323 millones de pesos en 2005, cuando asumió la gubernatura, a unos 33,500 millones de pesos cuando dejó el cargo, en enero de 2011, para buscar la presidencia nacional de su partido.
Por si lo anterior no fuera grave, poco más de 3,100 millones de pesos de la deuda del Gobierno estatal se solicitó utilizando documentos falsificados.
Finalmente, para rematar la situación, las calificadoras de valores Standard & Poor’s y Fitch redujeron la calificación de la deuda del Gobierno coahuilense debido a que éste les había reportado que dicha deuda era mucho menor que lo que en realidad es.
En resumen. Como gobernador de su Estado, Humberto Moreira fue, definitivamente, un irresponsable que le heredó a su sucesor en el cargo, su hermano mayor Rubén, una deuda gubernamental que durante varias décadas afectará las finanzas estatales, la inversión pública y la calidad de vida de los coahuilenses. También, fue, aparentemente, un defraudador y mentiroso quien le mintió a los bancos para obtener el crédito por más de 3,100 millones de pesos y a las calificadoras de valores, a quienes les ocultó la magnitud de la deuda.
¡Ah!, se me olvidaba anotar que en Coahuila hay cada vez más personas que exigen saber el destino de los 33,500 millones de pesos que pidió prestados el gobierno de Humberto Moreira porque, a pesar de que él diga que se invirtieron en obras, éstas brillan por su ausencia.
Las preguntas que muchos mexicanos ahora nos hacemos son las siguientes: ¿Hubiera sido Moreira cesado del PRI en caso de que el escándalo de la deuda no hubiera crecido hasta sus actuales dimensiones y empezara a afectar la imagen de Enrique Peña Nieto, el virtual candidato presidencial priista? ¿Se atreverá el gobierno del presidente Felipe Calderón a investigar hasta sus últimas consecuencias el escándalo de la deuda gubernamental coahuilense, caiga quien caiga, aunque entre los probables caídos esté el ex secretario de Hacienda y aspirante a la candidatura presidencial panista, Ernesto Cordero? ¿La presión pública coahuilense y nacional será capaces de obligar al flamante gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, a reabrir el expediente del caso, pese a que, para proteger a su hermanito, ordenó que lo ocultaran hasta por lo menos el año 2019? ¿El caso Moreira terminará como tantos otros que en su momento fueron escándalos descomunales, archivado y olvidado sin que haya culpables?
Aquellos que sí piensen votar el 1 de julio de 2012 deberían tomar en cuenta si el llamado Nuevo PRI es capaz de dejar de encubrir a supuestos delincuentes o si el PAN es capaz de perseguirlos hasta sus últimas consecuencias. El caso Moreira podría marcar el fin de la impunidad de nuestros altos funcionarios o terminar siendo uno más de tantos casos en donde el único que paga las consecuencias es el pueblo mexicano.
Eduardo Ruiz-Healy es periodista de radio y televisión.
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