Apodaca, Nuevo León. (Milenio). El vocero del gobierno de Nuevo León, Jorge Domene, no descarta que los hechos violentos fueran un distractor para que alguna banda organizara una fuga; retienen a 17 celadores y al director del reclusorio.
Integrantes de Los Zetas y el cártel del Golfo presos en el penal de Apodaca, Nuevo León, se enfrentaron la madrugada de ayer con un saldo de 44 muertos. No se usaron armas de fuego, sólo objetos punzocortantes.
El vocero de Seguridad de Nuevo León, Jorge Domene Zambrano, confirmó que en el conteo de reclusos (luego de la riña) hubo “ausencias”, por lo que no descartó que los hechos violentos pudieran ser una distracción de alguno de los grupos participantes para organizar una fuga.
Los hechos ocurrieron la madrugada de este domingo, cuando los presos del ambulatorio Delta fueron atacados por los del dormitorio Coca con puntas metálicas, piedras y barrotes.
El funcionario precisó que están retenidos 17 celadores nocturnos, el director y el jefe de Seguridad. “No descartamos que haya complicidad, ya sea por amenaza, por omisión o por acción de alguna de estas personas, toda vez que sabemos que en el interior (del penal) hay integrantes de Los Zetas y del cártel del Golfo”.
Sobre las “ausencias” de reos, Domene Zambrano dijo no saber a qué cártel pertenecen, pero confirmó que aquellos recluidos en los ambulatorios Delta y Coca son criminales de alta peligrosidad.
Estas secciones son contiguas y están separadas por muros; cada una cuenta con un patio de esparcimiento y guardias. Sin embargo, las autoridades desconocen cómo el grupo agresor cruzó al otro sector y atacó a sus rivales.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 3 de la mañana, pero en el exterior se supo cuatro horas después, cuando familiares de los internos comenzaron a llegar a la visita dominical.
El vocero de Seguridad confirmó que la mayoría de las víctimas eran del dormitorio Delta, además de que no hubo muertos ni heridos entre el personal de la prisión.
También señaló que tras retomar el control de la cárcel, en el pase de lista se encendieron los focos rojos, ya que faltaban algunos reos. “Estamos en el conteo, pero hay ausencias”, aseguró.
“Seguramente hubo alguna complicidad, por eso tenemos retenidos a todo el personal, incluido al director, para esclarecer cuál fue el motivo de la riña y si hubo evasión, pues suponemos que hubo alguna complicidad”, dijo.
Luego de 15 horas, las autoridades no habían podido conocer qué grupo criminal invadió el territorio del otro, pero tenía identificados a 35 fallecidos.
Domene Zambrano informó que en cada uno de los ambulatorios donde ocurrió el enfrentamiento hay alrededor de 750 internos, es decir, que son los más sobrepoblados (60 o 70 por ciento, aproximadamente, según sus cifras).
Cuando la tragedia trascendió (cuatro horas después), cientos de familiares de reos llegaron a preguntar por esposos, hijos y hermanos, y se apostaron frente al penal.
A las 8 horas la desesperación hizo que estas personas se colocaran frente al portón de la penitenciaría para impedir el acceso de patrullas y elementos armados.
Al paso de los minutos comenzaron a llegar más elementos de Fuerza Civil y personal del Ejército, que fueron increpados por familiares de los internos.
El vocero de Seguridad llegó cerca de las 9 horas al Cereso, pero fue interceptado por el mismo grupo de personas y se vio obligado a retirarse del lugar.
Lo mismo ocurrió con el director de Gobierno, Filiberto Ceceña, quien al quedar en medio de la gente estuvo en punto de ser golpeado, pero fue rescatado por elementos de Fuerza Civil.
Tras los hechos se convocó a una reunión del gabinete de seguridad del estado, en la que participaron el secretario de Gobierno, Álvaro Ibarra; el procurador Adrián de la Garza; el coordinador de la Policía Federal, Gonzalo Víctor Navarro, y Jaime Alberto Peralta, de Seguridad Pública.





