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Tegucigalpa, Honduras. (La Prensa). Los cuerpos de las al menos 355 víctimas del incendio de la cárcel de Comayagua fueron trasladados todos a la capital de Honduras, donde equipos de forenses trabajan en su identificación, informaron hoy fuentes de la Fiscalía General.
“Justicia, es lo que queremos”, “los guardias los dejaron morir”, grita Angelina Raudales frente a la morgue de Tegucigalpa, a la espera del cuerpo de su esposo, uno de los 355 presos que murieron atrapados por el fuego en el penal de Comayagua, en el centro de Honduras.
“¿Cómo va a creer usted que se van a morir más de 350 personas, así como así? Es porque los dejaron morir, no aparecían las llaves” de las celdas, dijo a la AFP la mujer, de 62 años, junto a cientos de personas que, angustiadas, aguardaban por la entrega de los féretros.
Médicos forenses de Honduras, apoyados por expertos internacionales, avanzaban este jueves en la ardua labor de identificar los cuerpos calcinados de más de 350 reos que murieron atrapados en el trágico incendio ocurrido en el penal de Comayagua, en el centro del país.
“Los primeros 115 cadáveres en contenedores refrigerados llegaron la noche del miércoles a la Morgue de Tegucigalpa, distante 90 km de Comayagua, otros 146 en la madrugada y el resto en el transcurso del jueves para que los técnicos periciales emprendan la identificación”, dijo a la AFP el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla.
La coordinadora de fiscales del Ministerio Público, Danelia Ferrera, confirmó que un total de 355 reclusos fueron los que perdieron la vida en el incendio de la granja penal de Comayagua, ocurrido la noche del martes 14 de febrero.
Ferrera señaló también que entre las víctimas hay cuatro extranjeros, un mexicano, un guatemalteco, un salvadoreño y un brasileño.
Las autoridades del Ministerio Público finalizaron el traslado de los cuerpos calcinados desde la cárcel a eso de la 1:00 de la madrugada, hora en que salió un segundo contenedor hacia la morgue de Tegucigalpa.
Un primer contenedor llegó a eso de las 10.00 de la noche del miércoles a la capital con 115 cuerpos. El segundo furgón refrigerado transportó 238 cuerpos. Dos reos fallecieron en hospitales. Las autoridades ahora esperan iniciar las autópsias para determinar la identidad de las víctimas y entregar los cuerpos a sus familiares.
El secretario del Congreso Nacional, Rigoberto Chang Castillo, introdujo anoche una moción para que se permita la entrega, sin autópsia, de los cuerpos de los reos que sean reconocibles por sus familiares.
Hasta ahora sólo se han entregado los cuerpos de José Alonso Chavarría y de Ángel López, quienes fueron los dos reos que fallecieron en los centros hospitalarios, según manifestó el fiscal general, Roy Urtecho.
Se espera que hoy en la mañana ingresen miembros del Cuerpo de Bomberos al área donde ocurrió el siniestro y se inicie el traslado de los reos que sobrevivieron a las llamas. En la mañana de hoy jueves, varios reos realizaban labores de limpieza a las afueras del centro penal.
Angustia y dolor
Decenas de parientes de los reclusos fallecidos en Comayagua llegaron desde anoche a la Morgue Judicial capitalina para esperar alguna noticia de los cuerpos de sus seres queridos.
Los lamentos no terminaban, las lágrimas en muchas de las madres no paraban de rodar por sus mejillas, mientras los grupos de apoyo atendían a cada persona que lo requería.
En el caso de doña Rosa Albina Martínez, la desesperación hizo que su comportamiento fuera anormal ante la angustia de tener alguna noticia de su heredero.
“Ya quiero ver a mi hijo, aunque sea por última vez, díganme a qué horas lo traen, díganme”, imploraba la madre de una de las víctimas del incendio que azotó el martes la Granja Penal de Comayagua.
La humilde mujer no podía esconder el dolor que embargaba su alma, con lágrimas suplicaba ver el cuerpo de su vástago Marvin Javier Muñoz Castro, 26 asignado al módulo 7. La señora era acompañada por otro hijo, quien dijo que de ese lugar no se movían hasta saber algo de su hermano.
Al igual que doña Rosa, decenas de familiares, amigos y conocidos de las víctimas se apostaron desde tempranas horas en las cercanías de la Morgue Judicial en busca de respuestas que aliviaran su congoja.
Desde antes que saliera el sol, las personas comenzaron a llegar a la morgue para indagar la hora exacta que llegarían los restos de sus seres queridos.
Alejandro Ávila Sierra, 58, residente en una colonia capitalina, prácticamente “durmió” en las instalaciones de la morgue, pues desde las 3:00 de la mañana se hizo presente en el lugar. Desde que escuchó en las noticias del siniestro que se produjo en la cárcel corrió a llamar a su hermana Otilia ávila, habitante de Lejamaní, para preguntarle sobre el estado de su sobrino José Concepción Márquez ávila, 26, recluido en el módulo dos.
“Mi hermana no sabía nada y en cuanto le dije se desesperó y comenzó a gritar, yo trataba de tranquilizarla y hasta después de un rato se calmó y fue cuando me dijo que llamaría a una sobrina para que fuera al lugar”, relató el impaciente hombre. Sin embargo, Ávila Sierra no soportó la intriga y decidió movilizarse hasta la Morgue Judicial, adonde le respondieron que no podían ayudarle, pues todavía “no habían recibido información de lo que sucedía en la granja penal”.
El comisionado de Copeco, Lisandro Rosales, informó que esperan la llegada de unas mil personas que serán atendidas en el albergue instalado en el Infop.
“Aquí los atenderemos con alimentos, agua potable en dos áreas de alojamiento, donde esperamos unas mil personas que se trasladarán en grupos”, explicó Rosales.
Copeco activa centro de operaciones
Con la idea de coordinar las acciones relacionadas con el incendio del presidio, el Comité Permanente de Contingencias, Copeco, activó el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional, Coen.
En los predios del Instituto Nacional de Formación Profesional en Tegucigalpa fue instalado un campamento para familiares de las víctimas del incendio en la Granja Penal de Comayagua ocurrido el pasado martes.
El personal de Copeco atenderá con alimentos, colchones, agua y servicios sanitarios a los parientes que permanezcan en la capital mientras se practican las autopsias de los cadáveres.
También la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Cruz Roja y la organización Psicoacción brindarán asistencia médica y psicológica a las personas que lo necesiten.
En el lugar del siniestro, Copeco mantiene instalada una cocina para atender las necesidades alimenticias de las personas que permanecen en la zona esperando noticias de sus parientes recluidos. Los enlaces de las Secretarías de Estado e instancias de primera respuesta del Sistema Nacional de Gestión de Riesgo, Sinager, recibirán instrucciones desde el Coen, informaron autoridades de Copeco.





